lunes, 27 de abril de 2026

AURORAS EN ESPACIOS DIFUSOS

 

 

*        *        *

 

 

Luminarias dudosas en un maquillado conjunto,

Copos de nieve en vertical caída; sin titubear,

Un patente desierto entre la multitud,

Despertares en un confuso altar.

 

Muchedumbre despistada en una pira infernal,

Pistas de hielo sin pavimentar,

Ahura se fue, para no volver,

Mazda regresó, en un flamígero albor.

 

Oquedades en céfiros irracionales,

Tiempos de  obscena confusión,

Tinieblas mórbidas, ocultas están,

Embrujo falsario de luminosidad y primor.

 

La vacuidad, dueña y señora del engaño,

Nada es verdad; Ahriman se manifestó,

La no-existencia es la mentira,

Como la Creación es la Verdad.

 

Triste humanidad, trastocada y envilecida,

Pasiones desbocadas de una imaginaria bondad,

La maldad cabalga a lomos del lustroso Satán.

Verdades vetadas; mentiras exquisitas.

 

Asnos idolatrados, gracias a sus magníficos rebuznos,

Jamelgos exiliados, por relinchar verdades abruptas,

“La verdades del barquero” fueron hundidas en un mar de perfidia,

¡Ah, traidores engominados; en trajes de lino!

 

Apariencias elegantes en lienzos divinos,

Puertos rebosantes de suntuosos cruceros,

Viajeros atiborrados, de ostras y vino,

Comentarios felices, en un variopinto vacío.

 

Todos distraídos; todo es vulgaridad,

Nada en lo que creer, ¡da igual!

Flatulencias en pulcros frascos de cristal,

Bellos perfumes olvidados en un pedestal.

 

Mares embravecidos en recipientes enjutos,

Océanos de penumbra en una ceguera sin par,

Lagos de orfandad en espíritus fallecidos,

Soledades acompañadas en voluntades escindidas.

 

Aguas compartidas en días de libérrima lluvia,

Estanques velados de un idealismo pretérito,

Vidas engañadas y felices, en pestilentes baños comunales,

Charcas fétidas, es lo que queda para una gran mayoría.

 

Ánimos empecinados en una cruzada de difuntos,

Los últimos serán los primeros,

Y, los primeros, los últimos,

Colectivas soledades en una superficie extinta.

 

Sombras oscuras de seducción en noches sin acervo,

Amaneceres convulsos en un sol de innatos anhelos,

Alboradas surgidas de una mortaja,

En fin, auroras en espacios difusos.


 

Santiago Peña

 

 

*        *        *

  

 

domingo, 11 de enero de 2026

VIRTUD Y SERENIDAD

 

*       *       *

 

Cuanto más deseo, más vacío me siento,

Apetito sin tino, pasión sin freno,

Deslumbramiento cegador, cenizas sin consuelo.

 

Deseo sin control, desespero sin recompensa,

El fruto consumido ya no genera anhelo, 

Será negado, será enterrado; pasando al olvido.

 

Entereza arraigada, honestidad sublime,

Belleza emanando de la rectitud,

Equilibrio en proyección,

 

Todo proyecto de vida es lealtad,

Todo comienzo vital es ingravidez,

Todo final es reconciliación,

 

La calma ante la catástrofe es bienvenida,

Son deseos de una conformidad obligada y difunta,

Ríos de zozobra despeñándose por avenidas.

 

Vestíbulos de quietud, resquicios de transcendencia,

Aberturas a otros mundos de harmonía y gloria divina,

Oquedades en aguas profundas.

 

Sosiego interior, odas marinas,

Honestidad, moderación y autodisciplina,

Bienes materiales, pergeñando una ilusoria fortuna.

 

Libertad y felicidad, desde un interior soberano,

Nada hay en el exterior que sea verdadero y sano,

Vida íntima, emancipación recóndita.

 

Místico momento, refulgencia espartana,

Gotas de ámbar fluyendo en ríos de nácar,

Rayos del entendimiento, extenuante esperanza.

 

Espiritualidad flamígera, liberadora de la razón humana,

Imperturbabilidad de la esencia, transmutación del alma,  

Firmeza e integridad; virtud y serenidad. 

 

Nada brilla más que la Luz de nuestra presencia

 

Santiago Peña

 

*       *       *


martes, 6 de enero de 2026

ESPÍRITU Y VACIO

 

*     *     *


Sustancias decadentes; esencias sublimes,

Naturaleza esbelta; serafines celestes,

Auroras cíclicas; noches invariables.

 

Astros vacilantes en esfuerzos clandestinos,

La imposible nada reclama su presencia,

Átomos insistentes, hijos de un espacio sin contenido.

 

El lucero del alba se reserva prudentemente,

Soles temerosos no alumbran difuntos,

La perennidad no se hace vigente.

 

Tiempos confusos, cabalgando en alazanes herejes.

Pastos yermos, alimentando materia sombría.

Cuerpos aparentes, desvaneciéndose en formas inconsistentes.

 

Material extinto, en un mundo inhóspito,

Lugar de elemento desaparecido, se halla limpio,

Hálito primordial, no ocupa espacio ni tiempo.

 

El “Velo de Isis” continúa en su sitio,

Pasado, presente y futuro, todo uno,

Inmortalidad del alma, sabiduría divina.

 

Un soplo sereno ocupando la totalidad,

Lo eterno es la ausencia de materia, espacio y tiempo.

Todo, es el uno y, como la eternidad, el infinito.

 

Nada por encontrar y todo por perder,

Héroes de hierática belleza; patriarcas de la persistencia,

Pastores de rebaños extraviados, buscando al último.

 

Pasajes de una ilusoria felicidad y de un naufragio sin disimulo,

La materia nada aporta al espíritu,

Vano y más vano… y ¡nada más!

 

Espacio, en cuerpo difuso; existencia árida,

Cultivos de un pasado yermo; cosechas improductivas,

Alientos en lucha verídica, impregnados de una victoria segura.

 

Dioses del Olimpo, resurgiendo de una fe renacida,

Arcanos milenarios, seduciendo al conjunto,

La totalidad del universo en un imperceptible punto.

 

Todo comienzo tiene su fin,

La finalidad del todo converge en la unidad,

Vacíos inconmensurables; espíritu del universo, uno.

 

Cuanto más me vacío, más lleno me siento,

Principio generador, harmonía de la creación,

Espíritu y Vacío.


Nada brilla más que la Luz de nuestra presencia

 

 Santiago Peña

 

*     *     *